Las Ikastolas en Euskadi
El movimiento de las ikastolas se fundamentó, sostuvo y perduró gracias a la labor abnegada de muchos euskaltzales de buena voluntad. En un principio las ikastolas surgieron autónomamente, sin apenas coordinación. Sin embargo, gracias a la solidaridad de los grupos promotores fueron afianzándose y cobrando fuerza.
En el año 1965 había en Euskalerria 29 ikastolas, en el 70 se contaban 103 y en el 80 esta cifra era de 242.
En el caso concreto de Bizkaia, los primeros pasos de las escuelas vascas se remontan al año 1896. Resurrección María de Azkue fundó lo que se denominó Ikastetxe y más tarde, surgieron en Bilbao varias escuelas entre los años 1908 y 1914.
Pero para poder entender la génesis y posterior desarrollo del movimiento de las Ikastolas es fundamental remarcar la importancia que tuvo la Iglesia Vasca en la configuración y defensa de unos ideales socio-culturales propios. De este modo, fue afianzándose la idea de que las ikastolas debían ser íntegramente vascas pero con la característica de ser además cristianas.
La ikastola Begoñazpi representa un ejemplo claro del devenir de un centro de enseñanza con las características peculiares citadas. Begoñazpi ha recorrido su camino paso a paso, sin prisa pero sin pausa hasta llegar a la situación actual. Se ha basado y fundamentado en torno a una filosofía concreta pero con un matiz respecto de otras: ha primado la enseñanza en euskera fundamentada en la fe cristiana pero además siempre ha prevalecido nuestro dialecto, el Bizkaino.
Las ikastolas en general y Begoñazpi en particular tuvieron que dar sus primeros pasos en la clandestinidad ya que entonces, la ley sólo reconocía la existencia de la lengua castellana. Así las cosas, gracias a la connivencia y protección de la iglesia se fueron fraguando las primeras ikastolas.